Ubicado en el Upper West Side de Nueva York, el Arthouse Hotel ofrece un encanto centenario a solo 650 metros de Central Park y a poca distancia a pie del Museo Americano de Historia Natural y el Beacon Theatre. Su vestíbulo único destaca por obras de arte personalizadas, una chimenea original y un sistema de ascensor de la década de 1920.
Las habitaciones y suites del Arthouse Hotel disponen de televisores pantalla plana, escritorios, cajas fuertes aptas para portátiles y algunas cuentan con balcones privados. Las estancias están diseñadas con comodidades para personas alérgicas, incluyendo almohadas con relleno natural, sintético e hipoalergénico. La calefacción garantiza confort durante todo el año. Cada habitación incorpora una zona para sentarse junto con los artículos básicos de baño como jabón, champú y acondicionador.
El hotel alberga dos restaurantes: Serafina Bar & Restaurant, que sirve cocina del norte italiano, y RedFarm, especializado en platos chinos. Los huéspedes pueden disfrutar bebidas en Arthouse Bar, inspirado en speakeasies o relajarse en la biblioteca del vestíbulo. Para quienes cuidan su forma física hay un gimnasio abierto las 24 horas mientras que las opciones recreativas incluyen juegos de mesa y rompecabezas disponibles para los visitantes.
Entre sus servicios adicionales se encuentran Wi-Fi gratuito en el vestíbulo, acceso mediante tarjeta llave, limpieza diaria con opción a no recibir servicio, almacenamiento temporal de equipaje, máquinas expendedoras, cajero automático, fax e impresiones, plancha disponible en las habitaciones, detectores contra incendios distribuidos por toda la propiedad, terrazas incluyendo balcones situados en pisos superiores desde donde se aprecian vistas al vecindario.
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Habitaciones: 277Consulta las opiniones de otros huéspedes sobre Arthouse Hotel
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El hotel se ubicaba en una zona privilegiada del Upper West Side de Manhattan, muy cerca de restaurantes y estaciones de metro. Las habitaciones resultaron amplias y limpias, con camas cómodas que aseguraban un buen descanso. El personal mostró siempre una actitud amable, servicial y atenta durante toda la estancia. Entre los espacios comunes destacaban el vestíbulo, la cafetería y el restaurante, donde se podía disfrutar de un café excelente acompañado de pasteles deliciosos. Por las noches, había música en vivo en la planta baja que aportaba un ambiente agradable y relajado.

















