Sanctuary NYC Retreats ofrece suites tipo retiro en el Lower East Side de Manhattan, con un estudio de yoga en las instalaciones que brinda clases diarias ilimitadas gratuitas para huéspedes y actividades comunitarias. Su ubicación permite llegar a pie a lugares como Clinton Street Baking Company, Little Italy, Tompkins Square Park y está cerca de la estación Essex Street, facilitando el acceso a Midtown Manhattan y Brooklyn.
Cada suite dispone de cocina completamente equipada con horno, tostadora y utensilios, además de televisión por cable con pantalla plana. Algunas habitaciones cuentan con sofá cama y patio privado amueblado con mesa y sillas. La decoración combina colores cálidos realzados por arte folclórico indio. Los huéspedes disfrutan de calefacción central, almohadas hipoalergénicas incluyendo opciones sin plumas, características adaptadas para personas alérgicas, ropa blanca en las camas y toallas disponibles en la habitación o bajo solicitud por un costo adicional, asimismo, los espacios permiten una circulación accesible para sillas de ruedas.
El alojamiento promueve el bienestar mediante sesiones guiadas de yoga y clases fitness dentro del recinto. El Wi-Fi está disponible gratuitamente en todo el edificio junto con plataformas de video bajo demanda para entretenimiento. Los baños son privados e incluyen jabón y acondicionador. Entre otras comodidades se encuentran máquinas de café en las habitaciones, ascensor interno al edificio, área para guardar equipaje en el vestíbulo, entrega de mascarillas protectoras según necesidad del huésped, soporte para pagos sin efectivo y vigilancia por video cubriendo zonas públicas que garantizan seguridad durante la estancia.
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El alojamiento contó con una ubicación excelente y habitaciones amplias y muy limpias. El personal fue amable, cercano y siempre dispuesto a ayudar, incluso permitiendo guardar el equipaje antes y después de la estancia. Las cocinas estaban bien equipadas, lo que resultó muy práctico para estancias más largas. El acceso al transporte público fue sencillo, con la estación de metro a unos ocho minutos caminando. La tercera cama, aunque plegable, ofreció un descanso cómodo.






