Conrad New York Downtown es un hotel de suites ubicado a solo 500 metros del World Trade Centre en Nueva York, que se distingue por contar con más de 2000 piezas de arte y un atrio central como sus principales atractivos.
Cada suite dispone de una sala independiente equipada con televisores de pantalla plana y por cable, además de una máquina de espresso. Algunas suites ofrecen vistas al río Hudson. Los baños incluyen ducha y bañera. Las zonas para dormir están equipadas con almohadas de plumas e hipoalergénicas, cunas, cortinas para mayor privacidad, relojes despertadores, zapatillas y albornoces.
Los huéspedes pueden disfrutar del restaurante Atrio, que ofrece cocina mediterránea, o relajarse en el bar estacional en la azotea con vistas al río Hudson. Para quienes buscan mantenerse activos, hay un gimnasio abierto las 24 horas con todo el equipo necesario. Servicios adicionales incluyen asistencia personalizada en la recepción y tratamientos estéticos como manicuras o citas en salón de belleza gestionados desde el mostrador.
Entre las medidas de seguridad se encuentran detectores de humo en las zonas comunes y vigilancia continua durante todo el día. El alojamiento es apto para familias y dispone también de habitaciones para no fumadores. Los objetos valiosos pueden guardarse en cajas fuertes individuales dentro de cada habitación mientras que la conexión Wi-Fi gratuita está disponible en toda la propiedad. La comodidad se completa con plazas privadas para estacionamiento, puntos para carga eléctrica vehicular, opciones rápidas para hacer check-in / check-out, llamadas despertadoras bajo petición así como recipientes con comida y agua destinados a los animales que acompañan a los viajeros.
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El alojamiento ofreció habitaciones amplias y muy limpias, equipadas con tecnología moderna. La ubicación resultó perfecta, en el lado oeste de Manhattan, cerca de los muelles renovados que contaban con zonas recreativas. El personal mostró una atención profesional, amable y siempre dispuesto a ayudar durante toda la estancia. La limpieza se mantuvo impecable gracias al servicio de mantenimiento diario. Además, se recibió un detalle agradable: un gran cuenco de frutas frescas sin coste adicional.