Fitzpatrick Grand Central es un hotel de estilo europeo situado a solo 322 metros de la estación Grand Central en Nueva York, que cuenta con un pub irlandés clásico donde se sirven bebidas y platos contemporáneos.
El hotel ofrece habitaciones elegantes equipadas con amplias ventanas, baños espaciosos provistos de artículos de aseo gratuitos y comodidades como cafetera, televisor pantalla plana, televisión por cable, calefacción y conexión Wi-Fi gratuita en todo el establecimiento. Cada habitación dispone de caja fuerte, escritorio, teléfono, reloj despertador, albornoz, zapatillas, plancha con tabla cercana para planchar y ropa de cama. Hay habitaciones para no fumadores en suelos alfombrados.
Los huéspedes pueden acceder al restaurante Wheeltapper que ofrece servicio a la habitación todos los días desde las 7:30 hasta las 21:00 horas junto con comedor al aire libre junto a la chimenea. La entrada gratuita al New York Sports Club está incluida durante la estancia e incluye gimnasio con clases dirigidas y acceso a sauna vapor. El establecimiento también cuenta con servicio de conserjería disponible todo el día además de aparcamiento privado en el lugar. Entre otras facilidades destacan ascensor para fácil acceso entre pisos, espacios para eventos, servicios básicos de copiado e impresión, dispensadores de gel desinfectante en entradas, servicio despertador, y salón peluquería dentro del hotel.
Ubicado a poca distancia andando de lugares emblemáticos como la Biblioteca Pública de Nueva York (805 metros) y Rockefeller Center (1.1 km), Fitzpatrick Grand Central combina una hospitalidad tradicional con servicios prácticos pensados tanto para viajeros por negocios como por placer.
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La ubicación del hotel fue inmejorable, muy cerca de Grand Central y Penn Station, con fácil acceso a autobuses y trenes. El personal siempre mostró amabilidad y profesionalismo, saludando a los huéspedes por su nombre con una sonrisa. Las habitaciones resultaron cómodas aunque algo pequeñas y en ocasiones se escuchaba ruido proveniente del bar cercano. El desayuno servido en el restaurante recibió excelentes comentarios, mientras que las opciones para comer a poca distancia eran variadas. Los viernes por la noche, la música irlandesa en el bar aportó un ambiente especial que enriqueció la experiencia.