Situado en el corazón de Midtown Manhattan, en la calle 55 entre la Quinta y la Sexta Avenida, el Shoreham Hotel ofrece una ubicación privilegiada cerca de Central Park, Carnegie Hall y Rockefeller Center. Además, cuenta con un restaurante propio llamado White Olive.
Las habitaciones del Shoreham Hotel disponen de colchones con topper y ropa de cama de algodón egipcio con 250 hilos junto a almohadas sin plumas. Cada estancia incluye televisión de pantalla plana con canales satelitales, conexión Wi-Fi gratuita, reproductor de vídeo y acceso a un servicio online de películas. Los baños están equipados con champú y secador de pelo. La zona para dormir presenta suelos alfombrados, además hay ascensores para facilitar el acceso. También incorpora una silla junto a la ducha, un perchero cerca del recibidor, un escritorio ideal para trabajar o escribir y asientos designados que incluyen sofá.
Entre las instalaciones destacadas se encuentra un gimnasio complementado por servicios prácticos como centro empresarial disponible las 24 horas. Los huéspedes pueden disfrutar tanto del bar del hotel como del restaurante propio para sus comidas o bebidas. Entre los servicios adicionales figuran limpieza diaria, planchado (con tabla e hierro disponibles en la habitación), opciones modernas como registro sin contacto al llegar o salir y aceptación exclusiva de pagos electrónicos. El personal está siempre dispuesto a organizar traslados en cualquier horario así como ayudar en la adquisición de entradas teatrales. Para mayor seguridad se dispone también tanto dentro de las habitaciones como en zonas comunes cajas fuertes destinadas al resguardo personal.
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La ubicación del hotel fue excelente, muy cerca de Central Park y con acceso fácil al metro. Las habitaciones resultaron cómodas y tranquilas, además la limpieza se mantuvo en buen nivel durante toda la estancia. El personal mostró mucha atención, incluso permitiendo guardar el equipaje después del check-out. Los amenities incluían acondicionador y loción corporal, lo que sumó un extra de confort. Cuando la habitación inicial quedó pequeña para tres personas, ofrecieron una mejora gratuita sin problema alguno.