The Beekman, A Thompson Hotel, by Hyatt en Nueva York ofrece una estancia única a solo 500 metros del Puente de Brooklyn y del Westfield World Trade Centre, destacando por un impresionante atrio de nueve pisos con un techo piramidal de vidrio.
Las habitaciones y suites disponen de camas personalizadas con cabeceras de cuero, suelos de roble, mesas para cócteles artesanales y baños de mármol equipados con duchas accesibles. Cada alojamiento incluye televisión plana con canales por cable y pay-per-view, Wi-Fi gratuito en todo el hotel, planchas, prensa pantalones, sofás, albornoces, zapatillas y opciones libres de alérgenos. El acceso a los pisos superiores se realiza mediante ascensor.
Los huéspedes pueden disfrutar de tres restaurantes en el lugar: Temple Court y The Bar Room del chef Tom Colicchio junto a Le Gratin del chef Daniel Boulud. Para actividades recreativas y bienestar hay una zona fitness dentro del establecimiento. En el vestíbulo se encuentra un salón compartido con televisión mientras que los espacios exteriores incluyen patios conectados a las habitaciones y terrazas accesibles desde algunos alojamientos.
Entre las medidas de seguridad destacan la presencia permanente de vigilancia 24 horas así como detectores de humo en las estancias. Los servicios adicionales comprenden asistencia personalizada en recepción, aparcamiento privado, organización de rutas ciclistas desde recepción, opciones para lavandería incluyendo limpieza pausada bajo petición, cajas fuertes para objetos personales, toallas y ropa blanca disponibles en cada habitación.
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El hotel se alojaba en un edificio restaurado de 1880 que conservaba su estructura original de acero y un impresionante atrio central de nueve pisos. Las habitaciones resultaron amplias, con baños grandes y cómodos. El bar y el restaurante ofrecían un ambiente único que evocaba el Nueva York clásico del siglo XX. El personal fue siempre atento y amable durante toda la estancia. La ubicación en Lower Manhattan facilitaba el acceso al metro y quedaba a pocos minutos del Puente de Brooklyn. Además, el desayuno destacó por su calidad y sabor delicioso.



